Accesibilidad o visitabilidad (reloaded)

¿Qué logramos finalmente?

Escribe Arq. Nicolás Li Calzi,
Especialista en calidad UNIT-ISO 9000

Palacio Legislativo

Inauguración: 25 de agosto de 1925.

Biblioteca Nacional

Inauguración: oficialmente en 1964.

Facultad de Derecho (Sede Central de la Universidad)

Inauguración: oficialmente en 1911.

PODER – SABIDURÍA – EDUCACIÓN

Tríada fundamental en la composición de una sociedad integradora, formada en valores y dignificante del rol que le toca cumplir a cada habitante del conjunto que la compone.

Bien sabemos que otrora, en los albores del desarrollo de nuestra ciudad, no existía la temática de la accesibilidad al medio físico.

Y es que quizás se deba a que la primera y segunda guerra mundial se dieron muy distantes de nuestras tierras, y no existía ni la CNN, ni YOUTUBE, ni ninguna tecnología que emita las noticias “JUST IN TIME”.

Apenas, por algunos pocos días, nuestros padres de pequeños con nuestros abuelos de jóvenes, vieron brevemente pasar el acorazado alemán y como el mismo volaba frente a las costas de la apacible Montevideo.

Ahora bien, los años pasan, las distancias se acortan y las realidades comienzan a ser más fácilmente constatables, evidenciables para el conjunto de la sociedad.

Los estragos de las guerras comienzan a ser más visibles a las personas que de héroes activos combatientes pasaron a ser héroes pasivos ciudadanos, cercenados por una mina, una granada, una ráfaga de ametralladora.

Ciegos, rengos, mancos, usuarios de silla de ruedas, mutilados, etc.

Comienza a crecer en determinados países, el interés por la supresión de las barreras arquitectónicas y urbanísticas para facilitar el movimiento a aquellas personas que pertenecen a colectivos con movilidad reducida.

“El inicio de una normalización seria en los temas de accesibilidad se produce en el Primer Congreso Internacional para la supresión de barreras arquitectónicas, celebrado en junio de 1963 en Stressa (Suiza), donde se trata con rigor el tema de la implantación de medidas en los nuevos edificios tendentes a eliminar cualquier barrera a los minusválidos. En el año siguiente fue las Naciones Unidas que convocó a un grupo de expertos que redactaron una serie de recomendaciones para eliminarlas. No fue hasta 1981 cuando se empieza a hablar de barreras urbanísticas en las mismas Naciones Unidas durante el “Año del Minusválido”. En España se celebraron en Madrid en 1988 unas “Jornadas sin barreras para todos” organizadas por el Instituto Nacional de Servicios Sociales creando una plataforma de trabajo para abrir nuevas vías de solución a la mejora de la accesibilidad.” [1]

Hoy, veinte años después del surgimiento de las primeras herramientas jurídicas en nuestro país, – a nivel de leyes o decretos departamentales – somos participes de un renacer de la conciencia humana que busca remendar la lenta progresividad de ejecución, casi justificada por nuestro regionalismo costumbrista que tanto nos identifica.

Inmersos en el concierto internacional, siendo un miembro más que ratifica una convención que trata sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Inmersos en el concierto nacional, revisando lentamente la Ley 16.095 que cuenta con media sanción y a la espera de la otra mitad de la voluntad política.

Inmersos en el concierto departamental, actualizando una ordenanza que había cumplido su mayoría de edad y donde poco se le ha exigido a ella. Quizás porque el hacer trabajar a alguien o algo que no sea mayor de edad sea penado por nuestra justicia. Incluso a las propias leyes que nos gobiernan.

Mientras tanto, seguimos siendo observadores de realidades como las que a diario podemos constatar, donde la evidente falta de fiscalización y la libre interpretación de normas que no son del todo claras y exigentes, hasta permisivas y excluyentes nos muestran cosas como:

Rampa en Hotel 5 estrellas

Rampa en Sede del Gobierno

Acceso a local de pagos

Debemos tener el sinceramiento suficiente y la autocrítica necesaria para no denominar en primera instancia con la palabra “accesible” a una situación que a duras penas alcanzamos a que sea “visitable”.

La arquitecta argentina Clotilde Amengual, en entrevista publicada por Accesible.com.ar en 2005, expresaba:

Los edificios de Buenos Aires donde se realizaron algunas intervenciones de adaptación, no proporcionan accesibilidad sino visitabilidad, que se puede admitir para algunos destinos. Lo objetable es que en la mayoría de los casos, reducen el problema franquear y recorrer el edificio, y a veces proporcionar un servicio sanitario accesible, para personas en sillas de ruedas, dejando de lado parte importante del colectivo de personas con discapacidad o circunstancias discapacitantes.” [2]

Reformulemos la accesibilidad. Pensemos seriamente si la misma debe estar condicionada a cierto número de personas, o empleados o metros cuadrados.

Cualquier día de estos, cualquiera de nosotros vamos a precisar que así no sea.

RESPETARLA ES RESPETARNOS.

EXIGIRLA ES UN DERECHO,

NO UNA CONSIDERACIÓN.

[1] Rompiendo barreras (nº 8 – Diciembre 2005) http://www.otromundoesposible.net

[2] Entrevista a la Arq. Clotilde Amengual – http://www.accesible.com.ar/recursos/opinion/entrevista-a-la-arq-clotilde-amengual/

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