Un año más . . .

Ya son 22 años sin reglamentar los preceptos sobre accesibilidad

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En 48 horas, la Ley 18651, que establece la “PROTECCIÓN INTEGRAL DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD”, cumplirá su primer año de vida. Trescientos sesenta y cinco días de entrada en vigencia dentro de nuestro orden jurídico.

Ahora bien, los preceptos sobre accesibilidad física y otro temas relacionados con las personas con discapacidad NO SON NUEVOS. La predecesora Ley 16095, nacida en 1989, se encuentra absorbida en muchos de sus enunciados dentro de esta nueva Ley. Trabajo, salud, educación, arquitectura y urbanismo y transporte son algunos de los ítems necesarios para el desenvolvimiento autónomo de cualquier ser humano.

En los pasados 21 años, no mucho se ha logrado. Se ha establecido el marco, se ha hablado del tema, se ha buscado internalizarlo en las personas.

Llegó el momento de la acción directa. De utilizar todos los mecanismos válidos para que las redacciones formales tomen cuerpos materiales. Políticos, técnicos, sociedades civiles, ciudadanos debemos alinearnos detrás de un objetivo común: conformar una sociedad inclusiva, con entornos adecuados que permitan poder ejercer el derecho a vivir la ciudad, donde no existan más “jorobados de Notre Dame” encerrados en sus propios campanarios de cristal por ser la ciudad la que los discapacita al no estar preparada para brindar las opciones que precisan.

A diferencia de la Ley 16095, en la actualidad se establece que la Comisión Nacional Honoraria de la Discapacidad (CNHD) para poder dar cumplimiento a los cometidos asignados – entre ellos Elaborar un proyecto de reglamentación de la presente ley que elevará al Poder Ejecutivo para su aprobación – tendrá una partida anual complementaria especialmente asignada por el Ministerio de Economía y Finanzas.

En 48 horas, ya quedarán siete años de los ochos establecidos por la Ley 18651 para la plena adecuación de todas las obras y entornos públicos o privados de pública concurrencia.

Mirar el horizonte en clave anual parece lejano. Pero si lo miramos en clave diaria, siete años son dos mil quinientos cincuenta y cinco días. Si descontamos licencia de la construcción, feriados no laborables, fines de semana, 3 días al mes entre días de lluvia y algún eventual paro gremial, podríamos inferir que son mil cuatrocientos  os días efectivos de trabajo a pie de obra hasta el plazo máximo estipulado por ley. Poco menos de cuatro años de trabajo corrido. Casi la mitad del tiempo real. Dicho en palabras comunes, UN DÍA SÍ Y UN DÍA NO.

Trabajar por la accesibilidad es tarea de todos. Y de todos los días.

Trabajar por la accesibilidad es una tarea con prisa y sin pausa.

Trabajar por la accesibilidad es brindar opciones.

DATOS DE INTERÉS.

Siete años tienen 2555 días.

Un año tiene 52 fines de semana.

La construcción posee 20 días de licencia y 5 feriados no laborables fuera de ese plazo.

Se estiman 36 días al año de inactividad entre días de lluvia y paros por diversos conceptos.

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